Nada es para siempre, y la carrera de Carlos Fernando Navarro Montoya no es la excepción a la regla. El Mono brindó hoy una conferencia de prensa en Puerto Madero para anunciar su retiro definitivo del fútbol profesional. Había vestido por última vez la camiseta de Tacuarembó (Uruguay), club donde tuvo un conflicto importante con el presidente.
El arquero arrancó hablando sin pelos en la lengua, dio el motivo de por qué había convocado a los periodistas, y dejó bien clarito lo que quiere para su futuro: "Estoy acá para anunciarles que me retiro de la actividad futbolística. Para mí han significado años hermosos en los que he conocido a mucha gente, he crecido y aprendido mucho, pero mi nueva etapa será como entrenador".
Navarro Montoya debutó en 1984, con la camiseta de Vélez, cuando el técnico Alfio Basile le dijo esa recordada frase que todavía lleva en su cabeza: "Pibe, el domingo preparate que sos titular". El Coco cumplió, y lo hizo atajar a los 18 años contra Temperley. Fue 1 a 0 con gol de Carlos Bianchi y el Mono pudo mantener su arco en cero.
El arquero nacido en Colombia es muy agradecido de todos los que lo ayudaron a realizar esta exitosa carrera, y tuvo sus buenas palabras para esas personas: "Quería agradecer a todos los que colaboraron conmigo. Hubo mucha gente que me acompañó, pero quiero nombrar a tres personas en especial: mi primer entrenador en Vélez, al Toto Lorenzo y al Pato Pastoriza. Sin ellos no habría podido jugar todos estos años", fueron las palabras del emocionado ex futbolista.
"Esto es un adiós, pero también es un gracias. El fútbol me ha dado los años más lindos de mi vida", fueron las palabras del Mono, que no pudo esconder la tristeza que siente por retirarse de la actividad que le dio todo. Pero no se irá del todo: quiere continuar ligado al fútbol como técnico.
viernes, 10 de julio de 2009
domingo, 31 de mayo de 2009
Hasta luego Piojos
La banda de El Palomar se despidió bajo la lluvia ante unos 65 mil fans. Podría haber sido el último recital en mucho tiempo, ya que no pusieron fecha de regreso.
El de ayer pudo haber sido el último recital de Los Piojos en mucho tiempo. Por eso, cuando la banda de El Palomar salió al escenario de River unos minutos después de las 21 y dio el puntapié inicial con Te diría, la emoción del público era casi palpable. Lo que se vivió desde entonces y hasta el final de la noche pareció impregnado por ese clima de nostalgia anticipada que se vive sólo en ciertas despedidas. Algo que ni siquiera una amenaza de lluvia consiguió empañar. Los 65 mil fans piojosos llegaron ondeando sus banderas desde distintos puntos del país y desataron su acostumbrado ritual. Una buena parte de ellos había estado en el mismo lugar, en abril pasado, cuando el grupo se presentó en el marco del Quilmes Rock. El del ayer fue el quinto show de Los Piojos en el estadio de Núñez.
(*)Fuente Diario Clarin 31/05/09
(*)Fuente Diario Clarin 31/05/09
jueves, 28 de mayo de 2009
Messi, nuevo rey del fútbol
Con un gol decisivo y una gran tarea guió a Barcelona a la consagración ante Manchester United por 2-0; en Roma, opacó en el duelo a Cristiano Ronaldo y dio un paso fundamental para consagrarse como el mejor del mundo
Ya sólo queda una cara en el afiche. Lionel Messi alcanzó la cumbre y plantó la bandera que se ondula con su nombre en el pico más alto. No hay preguntas. Ni siquiera el más insignificante rasgo de duda. Con 21 años, consumada la gesta de Barcelona en la Liga de Campeones, el rosarino, la Pulga, aquel que viajó hace años a Europa para olvidarse de un problema de crecimiento, se consagró como el mejor del mundo. Sin exageraciones, la realidad se escucha en uno tono imperativo. Messi, como nunca, tiene la verdad en sus pies.
Se despachó con un gol, el segundo, de cabeza, en el 2-0 con el que los catalanes resolvieron el pleito frente al Manchester United de Cristiano Ronaldo. Se arqueó en el aire y la sentencia quedó dictada. Barcelona, campeón, dueño de la triple corona que se completó con la Copa del Rey y con la Liga española. Leo, definitivamente, hizo suyo el trono.
Un par de toques bastaron para destacarse en el juego. Unas cuantas gambetas. La habilitación a Eto´o, que concretó la apertura en el primer tiempo. Y, ya en la otra parte, su firma con imagen de gol, de grito, de festejo, de alivio, de... todo junto. Su calidad también quedó expuesta con algunas fuertes infracciones que le cometieron los ingleses.
Todos esperaban algo grande de él, en una fiesta única, con una apertura breve, pero digna de una Copa del Mundo. Ya lo había dicho Guardiola: "Lo veo muy bien, preparado, vamos a ver a un gran Messi, espero que nos ayude y que le ayudemos". Como si hubiese adivinado el futuro, el entrenador de Barcelona tuvo razón.
En los comienzos de la Liga de Campeones, la misión de Barcelona quedó encomendada en sus pies. Aunque hubo problemas en el camino. En agosto del año pasado, una tormenta legal se desató por su participación en Pekín 2008. Un Tribunal Arbitral internacional falló en favor de Barcelona, pero luego Guardiola le dio el gusto a Leo, y lo dejó participar en los Juegos. Su consagración olímpica fue un buen presagio de una temporada perfecta. Se perdió los primeros compromisos de la Champions por estar con la selección en China, pero rápidamente hizo olvidar todo con actuaciones relucientes.
Con Iniesta y Xavi como impostergables socios para el toque veloz y certero, Messi siempre fue la cara de la campaña. Llevó adelante a su equipo con nueve goles en la Liga de Campeones. La final quedó planteada como el duelo entre él y Cristiano Ronaldo. Las diferencias con el portugués fueron notorias por resultado y eficacia. Aunque en el gol le haya pegado... con la oreja. Hasta en eso fue distinto. Si bien Ronaldo empezó mejor, con varios remates al arco. La Pulga se enderezó y, poco a poco, fue ganándose el cetro. La discusión se acabó con aquel gol, con aquel desahogo.
Tuvo al público en un puño desde mucho antes del comienzo del partido. Messi fue el más ovacionado cada vez que hubo un reconocimiento para los jugadores de Barcelona. Aventajó por una larga distancia a Carles Puyol, otro emblema catalán, cuando se anunció la formación. También se ganó el respeto de los ingleses. Y ni que hablar de los neutrales.
En la intimidad, Leo asumió el partido como un reto, como una vieja cuenta pendiente. Ya había ganado este título en 2006, pero en esa oportunidad se perdió la final contra Arsenal por una lesión. Ayer no quiso distraerse con nada más. Sintió ansiedad, nunca miedo. No atendió el teléfono en todo el día. Ni siquiera respondió los llamados de su padre. Tuvo a Manchester United entre cejas. Su única devoción enfocó la camiseta azulgrana. No podía permitirse otro consecuencia más que la vuelta olímpica. Así se lo propuso. Así lo logró. Así lo celebró...
Buscó a su familia ya con el trofeo en poder de Barcelona. Se alejó del ramillete de jugadores y le costó encontrar a sus seres queridos. Hizo vista durante varios minutos y precisó ayuda, acaso con la vista nublada por la alegría. Es más, Thierry Henry debió señalárselos en la platea. La emoción recorrió su ser, aunque sin exageraciones. Después de todo, ése es su estilo, callado, introvertido. La explosión sólo queda en el césped.
Se lo vio muy calmo en los festejos. Un par de saltos, algunos cánticos y la satisfacción del deber cumplido. Jamás buscó los primeros planos. Cada imagen lo tomó en grupo o detrás de algún compañero. No se desesperó por tener la copa primero ni por adueñarse de la medalla antes que nadie. Espero su turno y, detrás de Sylvinho, se colgó la gloria; el dorado resplandeció su pecho.
Messi rió y, al rato, jugó con la medalla: de costado, la revoleó hasta que un colaborador lo abrazó por enésima vez. Los abrazos también encontraron enseguida a Gabriel Milito, que, recuperándose de una operación de rodilla, viajó a Roma por especial pedido de Leo y de Guardiola. Milito, de pantalón negro y chomba roja del club, también recibió una cálida ovación. Después, Messi se estrechó con el DT, que lo cobijó y lo cuidó con rutinas especiales hasta en la alimentación.
Barcelona salió adelante con su líder futbolístico, señalado con el 10 en la espalda tras la ida del brasileño Ronaldinho. Hace un año, nomás, con dudas por sus lesiones, el mal momento futbolístico del conjunto, la presión sobre el presidente Joan Laporta... todo conspiraba contras las intenciones catalanas. Hasta que, como en un trampolín mágico, Messi se vio en la cima del mundo con el resultado más ansiado. Sus deseos se cumplieron.
Barcelona se consagró en Europa. Antes del partido, Leo había dicho que el éxito del equipo estaba por delante del lucimiento personal. La noche le salió redonda porque consiguió ambas cosas. Ya no quedan dudas. El año pasado la corona del mejor futbolista se le escapó por poco y quedó en poder de Cristiano Ronaldo. Hoy, Messi dio otro paso en su meteórico ascenso y está en la más importante consideración del mundo. Las voces más pesadas se rinden delante de él. Lo señalan, simplemente, como el mejor. Ahora, su nombramiento es un mero formalismo, una ceremonia con un final anunciado.
Se despachó con un gol, el segundo, de cabeza, en el 2-0 con el que los catalanes resolvieron el pleito frente al Manchester United de Cristiano Ronaldo. Se arqueó en el aire y la sentencia quedó dictada. Barcelona, campeón, dueño de la triple corona que se completó con la Copa del Rey y con la Liga española. Leo, definitivamente, hizo suyo el trono.
Un par de toques bastaron para destacarse en el juego. Unas cuantas gambetas. La habilitación a Eto´o, que concretó la apertura en el primer tiempo. Y, ya en la otra parte, su firma con imagen de gol, de grito, de festejo, de alivio, de... todo junto. Su calidad también quedó expuesta con algunas fuertes infracciones que le cometieron los ingleses.
Todos esperaban algo grande de él, en una fiesta única, con una apertura breve, pero digna de una Copa del Mundo. Ya lo había dicho Guardiola: "Lo veo muy bien, preparado, vamos a ver a un gran Messi, espero que nos ayude y que le ayudemos". Como si hubiese adivinado el futuro, el entrenador de Barcelona tuvo razón.
En los comienzos de la Liga de Campeones, la misión de Barcelona quedó encomendada en sus pies. Aunque hubo problemas en el camino. En agosto del año pasado, una tormenta legal se desató por su participación en Pekín 2008. Un Tribunal Arbitral internacional falló en favor de Barcelona, pero luego Guardiola le dio el gusto a Leo, y lo dejó participar en los Juegos. Su consagración olímpica fue un buen presagio de una temporada perfecta. Se perdió los primeros compromisos de la Champions por estar con la selección en China, pero rápidamente hizo olvidar todo con actuaciones relucientes.
Con Iniesta y Xavi como impostergables socios para el toque veloz y certero, Messi siempre fue la cara de la campaña. Llevó adelante a su equipo con nueve goles en la Liga de Campeones. La final quedó planteada como el duelo entre él y Cristiano Ronaldo. Las diferencias con el portugués fueron notorias por resultado y eficacia. Aunque en el gol le haya pegado... con la oreja. Hasta en eso fue distinto. Si bien Ronaldo empezó mejor, con varios remates al arco. La Pulga se enderezó y, poco a poco, fue ganándose el cetro. La discusión se acabó con aquel gol, con aquel desahogo.
Tuvo al público en un puño desde mucho antes del comienzo del partido. Messi fue el más ovacionado cada vez que hubo un reconocimiento para los jugadores de Barcelona. Aventajó por una larga distancia a Carles Puyol, otro emblema catalán, cuando se anunció la formación. También se ganó el respeto de los ingleses. Y ni que hablar de los neutrales.
En la intimidad, Leo asumió el partido como un reto, como una vieja cuenta pendiente. Ya había ganado este título en 2006, pero en esa oportunidad se perdió la final contra Arsenal por una lesión. Ayer no quiso distraerse con nada más. Sintió ansiedad, nunca miedo. No atendió el teléfono en todo el día. Ni siquiera respondió los llamados de su padre. Tuvo a Manchester United entre cejas. Su única devoción enfocó la camiseta azulgrana. No podía permitirse otro consecuencia más que la vuelta olímpica. Así se lo propuso. Así lo logró. Así lo celebró...
Buscó a su familia ya con el trofeo en poder de Barcelona. Se alejó del ramillete de jugadores y le costó encontrar a sus seres queridos. Hizo vista durante varios minutos y precisó ayuda, acaso con la vista nublada por la alegría. Es más, Thierry Henry debió señalárselos en la platea. La emoción recorrió su ser, aunque sin exageraciones. Después de todo, ése es su estilo, callado, introvertido. La explosión sólo queda en el césped.
Se lo vio muy calmo en los festejos. Un par de saltos, algunos cánticos y la satisfacción del deber cumplido. Jamás buscó los primeros planos. Cada imagen lo tomó en grupo o detrás de algún compañero. No se desesperó por tener la copa primero ni por adueñarse de la medalla antes que nadie. Espero su turno y, detrás de Sylvinho, se colgó la gloria; el dorado resplandeció su pecho.
Messi rió y, al rato, jugó con la medalla: de costado, la revoleó hasta que un colaborador lo abrazó por enésima vez. Los abrazos también encontraron enseguida a Gabriel Milito, que, recuperándose de una operación de rodilla, viajó a Roma por especial pedido de Leo y de Guardiola. Milito, de pantalón negro y chomba roja del club, también recibió una cálida ovación. Después, Messi se estrechó con el DT, que lo cobijó y lo cuidó con rutinas especiales hasta en la alimentación.
Barcelona salió adelante con su líder futbolístico, señalado con el 10 en la espalda tras la ida del brasileño Ronaldinho. Hace un año, nomás, con dudas por sus lesiones, el mal momento futbolístico del conjunto, la presión sobre el presidente Joan Laporta... todo conspiraba contras las intenciones catalanas. Hasta que, como en un trampolín mágico, Messi se vio en la cima del mundo con el resultado más ansiado. Sus deseos se cumplieron.
Barcelona se consagró en Europa. Antes del partido, Leo había dicho que el éxito del equipo estaba por delante del lucimiento personal. La noche le salió redonda porque consiguió ambas cosas. Ya no quedan dudas. El año pasado la corona del mejor futbolista se le escapó por poco y quedó en poder de Cristiano Ronaldo. Hoy, Messi dio otro paso en su meteórico ascenso y está en la más importante consideración del mundo. Las voces más pesadas se rinden delante de él. Lo señalan, simplemente, como el mejor. Ahora, su nombramiento es un mero formalismo, una ceremonia con un final anunciado.
(*)Por Martín Castilla, La Nacion Online 28/05/09
viernes, 1 de mayo de 2009
Palermo 200 Gritos
El hombre récord.
Un repaso por la historia futbolística en Boca del máximo goleador xeneize
La exitosa carrera de Martín Palermo sumó un récord más: el Loco marcó su gol número 200 en Boca, un récord en el fútbol argentino profesional.
Martín Palermo tiene 35 años, y hace pocos meses se recuperó de una rotura de ligamentos, que sufrió a mitad del año pasado. Su recuperación fue más que exitosa, ya que el Loco llegó a convertir hoy el gol N° 200 en Boca, y además volverá a jugar en la selección nacional, ya que Maradona dijo que lo citará para el equipo que conforme con jugadores del fútbol local.
A mediados de 1997 Martín Palermo arribó al club de la Ribera, tras jugar en Estudiantes de La Plata. En 1998 ganó su primer título en Boca, el Apertura, con Carlos Bianchi como técnico. En ese campeonato nacería un ídolo, ya que Palermo terminó goleador con 20 tantos. Repitió el título en 1999 (Boca ganó el Clausura).
A mediados de ese año sufrió una rotura de ligamentos en la rodilla derecha, en un partido con Colón de Santa Fe, cuando marcó el gol número 100 en primera división. De esa lesión volvió con el famoso gol a River, en la Copa Libertadores del año 2000, cuando Boca ganó 3-0. Ese mismo año terminaría consiguiendo la Libertadores y la Intercontinental, donde Palermo marcó los dos goles de Boca, en le victoria sobre Real Madrid. En la vuelta de Japón, Boca terminó campeón del Apertura, otro título para el Loco. Antes de su partida a Europa, Palermo terminó con 91 goles.
En el 2000 partió rumbo a Europa, donde jugó en Villareal, Betis y Alavés. En Villareal sufrió otra grave lesión, cuando se le cayó un muro al festejar un gol. Sin embargo logró recuperarse y en 2004 terminó volviendo a Boca. Ese año Palermo volvería a ser campeón, esta vez de la Copa Sudamericana.
Luego Palermo ganaría la Recopa 2005 y el Apertura 2005, con Basile como técnico. Durante el 2006 Palermo fue campeón del Clausura, la Sudamericana y la Recopa. En el año 2007, el Loco consiguió la Copa Libertadores, y el año pasado ganó dos títulos más: la Recopa y el torneo Apertura. En todos esos años, Palermo siguió siendo el goleador más importante de Boca, donde convirtió en total 103 goles.
El año pasado, en un partido frente a Lanús, Palermo volvió a sufrir una rotura de ligamentos en la rodilla derecha, pero volvió a principios de marzo de este año y se llevó por delante todos los récords: frente a Huracán marcó el gol 195 en Boca, que lo hizo superar a Pancho Varallo y ser el máximo goleador en la historia xeneize, y hoy selló su gol número 200, con una gran tijera frente a Deportivo Táchira.
Un repaso por la historia futbolística en Boca del máximo goleador xeneize
La exitosa carrera de Martín Palermo sumó un récord más: el Loco marcó su gol número 200 en Boca, un récord en el fútbol argentino profesional.
Martín Palermo tiene 35 años, y hace pocos meses se recuperó de una rotura de ligamentos, que sufrió a mitad del año pasado. Su recuperación fue más que exitosa, ya que el Loco llegó a convertir hoy el gol N° 200 en Boca, y además volverá a jugar en la selección nacional, ya que Maradona dijo que lo citará para el equipo que conforme con jugadores del fútbol local.
A mediados de 1997 Martín Palermo arribó al club de la Ribera, tras jugar en Estudiantes de La Plata. En 1998 ganó su primer título en Boca, el Apertura, con Carlos Bianchi como técnico. En ese campeonato nacería un ídolo, ya que Palermo terminó goleador con 20 tantos. Repitió el título en 1999 (Boca ganó el Clausura).
A mediados de ese año sufrió una rotura de ligamentos en la rodilla derecha, en un partido con Colón de Santa Fe, cuando marcó el gol número 100 en primera división. De esa lesión volvió con el famoso gol a River, en la Copa Libertadores del año 2000, cuando Boca ganó 3-0. Ese mismo año terminaría consiguiendo la Libertadores y la Intercontinental, donde Palermo marcó los dos goles de Boca, en le victoria sobre Real Madrid. En la vuelta de Japón, Boca terminó campeón del Apertura, otro título para el Loco. Antes de su partida a Europa, Palermo terminó con 91 goles.
En el 2000 partió rumbo a Europa, donde jugó en Villareal, Betis y Alavés. En Villareal sufrió otra grave lesión, cuando se le cayó un muro al festejar un gol. Sin embargo logró recuperarse y en 2004 terminó volviendo a Boca. Ese año Palermo volvería a ser campeón, esta vez de la Copa Sudamericana.
Luego Palermo ganaría la Recopa 2005 y el Apertura 2005, con Basile como técnico. Durante el 2006 Palermo fue campeón del Clausura, la Sudamericana y la Recopa. En el año 2007, el Loco consiguió la Copa Libertadores, y el año pasado ganó dos títulos más: la Recopa y el torneo Apertura. En todos esos años, Palermo siguió siendo el goleador más importante de Boca, donde convirtió en total 103 goles.
El año pasado, en un partido frente a Lanús, Palermo volvió a sufrir una rotura de ligamentos en la rodilla derecha, pero volvió a principios de marzo de este año y se llevó por delante todos los récords: frente a Huracán marcó el gol 195 en Boca, que lo hizo superar a Pancho Varallo y ser el máximo goleador en la historia xeneize, y hoy selló su gol número 200, con una gran tijera frente a Deportivo Táchira.
lunes, 13 de abril de 2009
Angel Cabrera, en la cumbre del golf
El cordobés ganó el torneo de Maestros de Augusta en el desempate. Es el primer latinoamericano que lo logra. Hace dos años había alcanzado el Abierto de EE.UU. Su figura se agiganta en un deporte que sigue creciendo en el país.
Si algo faltaba para hacer aún mas emocionante la consagración de Angel Cabrera en el Masters fue la apasionante definición que se vivió ayer en el Augusta National Golf Club. El cordobés logró el segundo Grand Slam de su carrera tras imponerse en un dramático desempate ante los locales Kenny Perry y Chad Campbell. Los tres habían completado las cuatro rondas del certamen con un total de 276 golpes, 12 sobre el par.No fue fácil el camino hacia el título para el Pato. Es que, al igual que en el US Open 2007, tuvo que remontar para consagrarse. Cabrera y Perry salieron a la cancha en el último grupo, y comenzaron con par en los dos primeros hoyos. En el tercero, el Pato consiguió el primer birdie del día, que a esa altura lo dejó solo en la cima. Pero la alegría duró poco, ya que dos malos tiros de salida desembocaron en bogeys consecutivos en los hoyos 4 y 5.Tanto Perry como Cabrera hilvanaron pares en los hoyos 6, 7, 8 y 9. Al mismo tiempo, los locales Tiger Woods y Phil Mickelson se llevaban todas las miradas. El número 1 del mundo y en especial su compatriota, que jugaron en el mismo grupo, tuvieron un día brillante. En varios pasajes quedaron cerca de la punta e hicieron delirar al público. Pero no tuvieron un buen cierre y finalizaron 5° y 4°, respectivamente.Un nuevo bogey en el hoyo 10 dejó a Cabrera dos golpes abajo. Y dos hoyos más tarde quedó a tres de Perry, ya que el local anotó en el par 3 del 12 su primer birdie de la jornada. La diferencia con la punta volvió a ser de dos con un nuevo birdie de Cabrera en el 13. Así llegaron hasta el 17. Luego de 23 hoyos, Perry cometió un bogey, Cabrera hizo par y la diferencia era de uno. En ese momento apareció Chad Campbell, que había firmado una tarjeta de 69 golpes y quedaba expectante. Faltaba el hoyo final, ese que puede cambiar cualquier desenlace. Y se vio la misma escena que en el 17. Par de Cabrera, bogey de Perry (los dos hicieron 71 golpes ayer), y triple empate de estos junto con Campbell.El primer hoyo del desempate fue el 18. Cabrera dejó la pelota entre los árboles con el tiro de salida. Pero se recuperó y logró el par al igual que Perry. Campbell hizo bogey y quedó fuera de la pelea. La acción se trasladó al par 4 del 10 y tras una salida perfecta de amnos, llegó el momento clave. Perry desvió el segundo tiro por la izquierda, mientras que Cabrera pegó un hierro fantástico que dejó la pelota a poco más de dos metros del hoyo. El estadounidense no se recuperó y el Pato tuvo dos putts para la victoria. Con firmeza, dejó el primero de ellos a pocos centímetros del hoyo para luego embocar, conseguir el par y festejar. Sufrió Angel Cabrera para conseguir la victoria. Pero lo que acaba de alcanzar supera todo. Quizás, cuando mañana llegue a su Villa Allende natal, se dé cuenta que escribió una nueva página en la rica historia del deporte argentino.
Si algo faltaba para hacer aún mas emocionante la consagración de Angel Cabrera en el Masters fue la apasionante definición que se vivió ayer en el Augusta National Golf Club. El cordobés logró el segundo Grand Slam de su carrera tras imponerse en un dramático desempate ante los locales Kenny Perry y Chad Campbell. Los tres habían completado las cuatro rondas del certamen con un total de 276 golpes, 12 sobre el par.No fue fácil el camino hacia el título para el Pato. Es que, al igual que en el US Open 2007, tuvo que remontar para consagrarse. Cabrera y Perry salieron a la cancha en el último grupo, y comenzaron con par en los dos primeros hoyos. En el tercero, el Pato consiguió el primer birdie del día, que a esa altura lo dejó solo en la cima. Pero la alegría duró poco, ya que dos malos tiros de salida desembocaron en bogeys consecutivos en los hoyos 4 y 5.Tanto Perry como Cabrera hilvanaron pares en los hoyos 6, 7, 8 y 9. Al mismo tiempo, los locales Tiger Woods y Phil Mickelson se llevaban todas las miradas. El número 1 del mundo y en especial su compatriota, que jugaron en el mismo grupo, tuvieron un día brillante. En varios pasajes quedaron cerca de la punta e hicieron delirar al público. Pero no tuvieron un buen cierre y finalizaron 5° y 4°, respectivamente.Un nuevo bogey en el hoyo 10 dejó a Cabrera dos golpes abajo. Y dos hoyos más tarde quedó a tres de Perry, ya que el local anotó en el par 3 del 12 su primer birdie de la jornada. La diferencia con la punta volvió a ser de dos con un nuevo birdie de Cabrera en el 13. Así llegaron hasta el 17. Luego de 23 hoyos, Perry cometió un bogey, Cabrera hizo par y la diferencia era de uno. En ese momento apareció Chad Campbell, que había firmado una tarjeta de 69 golpes y quedaba expectante. Faltaba el hoyo final, ese que puede cambiar cualquier desenlace. Y se vio la misma escena que en el 17. Par de Cabrera, bogey de Perry (los dos hicieron 71 golpes ayer), y triple empate de estos junto con Campbell.El primer hoyo del desempate fue el 18. Cabrera dejó la pelota entre los árboles con el tiro de salida. Pero se recuperó y logró el par al igual que Perry. Campbell hizo bogey y quedó fuera de la pelea. La acción se trasladó al par 4 del 10 y tras una salida perfecta de amnos, llegó el momento clave. Perry desvió el segundo tiro por la izquierda, mientras que Cabrera pegó un hierro fantástico que dejó la pelota a poco más de dos metros del hoyo. El estadounidense no se recuperó y el Pato tuvo dos putts para la victoria. Con firmeza, dejó el primero de ellos a pocos centímetros del hoyo para luego embocar, conseguir el par y festejar. Sufrió Angel Cabrera para conseguir la victoria. Pero lo que acaba de alcanzar supera todo. Quizás, cuando mañana llegue a su Villa Allende natal, se dé cuenta que escribió una nueva página en la rica historia del deporte argentino.
jueves, 2 de abril de 2009
Reflexión sobre la partida de Raúl R. Alfonsín
2 de abril de 2009
¿El Adiós a un referente político y una bienvenida a una nueva manera de vivir nuestra democracia?
A 48 horas de su fallecimiento y en el día de su entierro, para serles sinceros, se me dio por escribir una reflexión sobre lo que vivimos los argentinos en las últimas horas.
Primero, no hace falta aclarar quién es o fue Raúl Alfonsín, seria redúndate luego de la invasión que recibimos por los medios, y calculo que cada uno de nosotros debemos tener una opinión formada sobre este personaje que ya ha entrado en historia de nuestro país.Hoy tuve la posibilitad de ver como por delante de mío pasaba, además del féretro que llevaba los resto del ex presidente, una carava de gente, casi interminable, que lloraba la muerte de un líder y que con sus lagrimas marcadas por las tristeza, también pedía que en la generación actual de políticos aparezca esa honestidad que se fue con Alfonsín.
También vi como viejas banderas radicales sacudían el polvo de la vergüenza por estar ocultas después de la paupérrima gestión del gobierno de Fernando de la Rúa y salían al cielo con más fuerza que nunca y con ganas de volver a estar presente dentro de escena política.Vi, además en los ojos de la gente, la esperanza de volver a creer en la política y de tener nuevamente un líder con lo carisma de Alfonsín, buscando un heredero que nos saque del pozo de corrupción del cual estamos sumergidos desde su partida del gobierno en el año 1989.
Políticos que puedan llegar a ocupar su lugar, hay muy pocos y no me animo a pronosticar ni a predecir quien puede llegar a ser, pero de lo que si estoy seguro, es que la responsabilidad de buscar y elegir a su heredero es nuestro. Como también es nuestro derecho el de vivir y morir en Democracia tal cual es legado que nos dejo Don Raúl.
Como pensamiento final, espero que su fallecimiento sirva como una bisagra positiva para las generaciones futuras, que sepamos utilizar este derecho que es la democracia, que cada vez que nos metamos en el cuarto oscuro lo hagamos con responsabilidad, porque después de todo, a la democracia nos costó mucho tenerla y no tiene sentido desperdiciarla como lo estamos haciendo en la últimas elecciones.
Gracias
Santiago Rodríguez Fages
lunes, 30 de marzo de 2009
El Regreso de Chary Garcia
Con un breve recital gratuito y al aire libre en las inmediaciones de la Basílica de Luján, García regresó después de su internación.
Charly García volvió a tocar en vivo y gratis. A las 18 horas, comenzó este breve show al aire libre, en la Plaza Belgrano, en las inmediaciones de la Basílica de Luján; un recital que significó su vuelta a los escenarios tras su internación y posterior reclusión en el campo que Ramón "Palito" Ortega posee en esta localidad bonaerense. Después de las pruebas de sonido a cargo de los músicos chilenos que lo vienen acompañando durante los últimos años (el trío The Prostitution, integrado por Kiushe Hayashida en guitarra y coros, Tonio Silva Peña en batería y Carlos González en bajo) más el Zorrito Fabián Von Quintiero en teclados, unas 1500 personas fueron testigos del esperado regreso: con "Demoliendo hoteles" y "Promesas sobre el bidet" comenzó el set, luego de que García llegara tomado del brazo de Palito (que luego admiró y cantó cada uno de los temas). Eufórica, la gente forzó las vallas de seguridad de la misma manera que cuando el músico presentó La hija de la lágrima en el Teatro San Martín, también de manera gratuita...
Siguiendo con "No me dejan salir", "Cerca de la revolución" e "Influencia", Charly demostró una notable mejoría en su calidad vocal. Otro clásico, "No voy en tren", fue el último tema antes de que entonara el Himno Nacional Argentino y concluyera su presentación sin dirigirse al público.
Según pudo averiguar RS.com.ar, García quiso, con este show, agradecer el cariño que le brindó la gente en su recuperación. Por eso, mandó a pintar un cartel que dice "La paz es posible si usted quiere. Charly". Asimismo, el estado de salud del músico presenta una gran mejoría, por un cambio en su tratamiento: antes, Charly venía una vez por semana a la Capital a someterse a pericias psiquiátricas y clínicas; ahora, continúa con el tratamiento pero en Luján.


(*) Fuente Revista Rolling Stone 30/03/2009
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